Las estadísticas muestran que las mujeres todavía se enfrentan a barreras y obstáculos en las condiciones y la organización del trabajo.
Según el Foro Económico Mundial, la brecha salarial de género no se cerrará hasta el año 2277.
Además, según un informe de McKinsey & Company, solo el 38% de los puestos directivos en todo el mundo son ocupados por mujeres, y este porcentaje apenas ha aumentado en los últimos años.
Los resultados de la encuesta más reciente de la UE sobre violencia de género incluye las experiencias de violencia física, sexual y psicológica, incluida la violencia doméstica y la ejercida por personas que no son la pareja. También incluye el acoso sexual en el trabajo.
Una de cada tres mujeres ha sido víctima de acoso sexual en el trabajo. La prevalencia es mayor entre las mujeres más jóvenes, ya que dos de cada cinco han sido víctimas de acoso sexual en el lugar de trabajo.
El acoso sexual puede presentarse en una variedad de formas, desde mirada y palabras hasta contacto físico de naturaleza sexual.
Estos son algunos ejemplos de acoso sexual (listado no exhaustivo) informados por la Cruz Roja:
• Tocar de manera inoportuna y no deseada, incluyendo pellizcos, palmaditas, frotamientos o rozamientos deliberados contra otra persona.
• Mirar fijamente de una manera sexualmente sugerente.
• Pedir repetidamente a una persona salir en una cita o pedirle tener sexo.
• Calificar la sexualidad de una persona.
• Hacer comentarios sexuales sobre apariencia, vestimenta o partes corporales.
• Emplear sobrenombres, insultos o calumnias de connotación sexual o de género.
• Hacer comentarios despectivos o degradantes sobre la orientación sexual o identidad de género de una persona.
• Enviar comunicaciones sexualmente sugerentes en cualquier formato.
• Compartir anécdotas o bromas sexuales o lascivas.
• Hacer gestos sexualmente inapropiados, como movimientos pélvicos sexualmente sugerentes.
• Compartir o mostrar imágenes o videos sexualmente inapropiados en cualquier formato.
• Acoso sexual real o intento del mismo, incluida la violación.
Para crear un entorno laboral seguro, inclusivo y feliz, es necesario que las empresas tomen medidas concretas orientadas a establecer políticas de igualdad de género, proporcionando oportunidades de desarrollo profesional sin distinción de género que promuevan un ambiente laboral inclusivo.