En las huelgas de celo, el cumplimiento estricto de las normas ralentiza la productividad.
Ciertamente es una incongruencia que hacer las cosas tal y como son preconizadas por los patrones sea infructuoso en las empresas, si no fuera porque el trabajo está vivo gracias a ti, que has inventado tu modo operatorio para resolver por ti mismo y colectivamente el desajuste que hay entre la actividad prescrita y el trabajo realmente efectivo.
Tú eres el protagonista del éxito de tu empresa, convéncete.
Si te convences por ti mismo, os convencéis entre colegas y se convence la propia organización, lo discutís periódicamente y lo deliberáis hasta encontrar normas comunes adaptadas al trabajo real y efectivo, estáis en el sendero hacia la salud por el trabajo. Ni tienes necesidad de seguir este Blog si integras tu cuerpo en esta dinámica, siempre que cuentes con una organización del trabajo consecuente con la identificación y la interpretación de las experiencias del trabajo real.
De todas formas, como yo también tengo que ganarme la vida y el placer por el trabajo, en este Blog, en mis libros, en la clínica del trabajo, en las formaciones y, en general, en mi vida profesional, te describiré las claves esenciales para dejar atrás el sufrimiento y que te coloques del lado del placer en el trabajo.
Con sentido común y con seso, así se construyen las organizaciones que preservan el placer en el trabajo de sus integrantes.
Improvisar por ti mismo y con tus colegas es lo que moviliza tu inteligencia práctica, lo que te da la vida en el trabajo. Es una oportunidad de autorrealización que te brindas para potenciar tu autoestima y tus interacciones sociales.
Todos a una.
Si además de estos sistemas cooperativos improvisados en las vicisitudes del trabajo real, la organización reconoce tu aportación a la obra común, la ecuación del placer en el trabajo se eleva a la enésima potencia.
El trabajo está vivo porque necesita de ajustes organizativos para poder salir adelante. Es como tu cuerpo que ni puede separarse de la cabeza ni de la interacción dinámica de sus órganos. En la psicodinamica de estos ajustes están las claves del sufrimiento y el placer en el trabajo.
No es que te quiera llevar a la desobediencia sistemática, sino que, lejos de ser un autómata, tienes capacidad de adaptación y sabemos que es más placentero salir airoso de una situación complicada que navegar en la monotonía de un mar siempre en calma.
Las hazañas que cuentan con gozo los marinos son de grandes borrascas y de marejadas, de salir indemnes con argucia. Al final son historias de placer. De seguir vivo.
Eres un marino en tierra.
O, quién sabe, cada cual su trabajo, a lo mejor eres un marino embarcado.
En todo caso, tus historias de currante lo son de trabajo vivo.
Tu trabajo está vivo y, como una rosa en un jardín, hay que cuidarlo con mimo.
