TRABAJO
VIVO

Trabajar es mucho más que cumplir objetivos

📖 2 minutos
🗓 16 noviembre 2025
✏️Escrito por Francisco Casaus

Durante mucho tiempo hemos reducido el trabajo a un verbo productivo: hacer.

Hacer más, hacer mejor, hacer más rápido.

Pero trabajar no es solo producir resultados: es producirse a uno mismo en la acción.

Cuando un trabajador comparte una idea o busca sentido a lo que hace, está aportando algo que ningún procedimiento puede prever: su inteligencia practica y emocional. Eso es el trabajo vivo — la parte invisible del esfuerzo que sostiene la calidad, la cooperación y, en el fondo, la salud de las organizaciones.

Los objetivos son necesarios, por supuesto. Dan dirección, miden el avance, fijan metas comunes. Pero si el trabajo se convierte únicamente en la persecución de cifras, se apaga su energía creativa. El trabajador se vuelve ejecutor en lugar de actor, y la organización pierde la capacidad de aprender de su propia experiencia.

Trabajar es dialogar con lo real: con el compañero, con la tarea, con los límites. Cada día exige interpretar, decidir, inventar. Ahí es donde el trabajo se vuelve humano, donde el resultado deja de ser un fin en sí mismo para convertirse en un medio de realización colectiva.

Por eso, gestionar el trabajo no debería centrarse solo en el control de objetivos, sino en la creación de condiciones para que cada persona pueda pensar su acto profesional.

Un trabajador que comprende el sentido de la tarea trabaja mejor, coopera más y enferma menos.

El reto del siglo XXI no es aumentar la productividad, sino mantener viva la inteligencia del trabajo. Recordar que trabajar es más que cumplir: es participar, interpretar y construir lo común.

Porque trabajar es mas que cumplir objetivos y las nuevas generaciones lo tienen más claro que nunca para permanecer comprometidas en sus empleos. Si las empresas no lo entienden, se exponen al retrato de la fotografía de cabecera.

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