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Más que aplausos, respeto para los médicos

Categoría: Liderazgo, Gestión
📖 3 minutos
🗓 18 enero 2025
✏️Escrito por Francisco Casaus

La prensa se hacía eco en estos días de nuevas novedades tecnológicas en el estudio del comportamiento humano durante la realización de actividades en el trabajo. 

Se podría, por ejemplo, registrar la actividad cerebral de una persona en diferentes situaciones o mientras realiza determinadas tareas para optimizar el rendimiento cognitivo. 

Han bautizado la innovación/disciplina como “neuroergonomía”: «se podría monitorear a los empleados mientras aprenden nuevas tareas para determinar cuándo lo han dominado. También podría ayudar a controlar la fatiga en los empleados en roles que requieren una vigilancia óptima y determinar cuándo necesitan ser relevados». 

Lo entrecomillo porque es literalmente cómo se presenta la «revolucionaria» tecnología.

Da miedo o, cuando menos, pavor, para uno que quiere repensar el mundo del trabajo a partir de la escucha afectiva de la experiencia de la gente que trabaja.

También se ha presentado en una feria mundial tecnológica de renombrado prestigio un test de saliva para medir el estrés laboral.

Sigo aterrado, apabullado cuando menos, yo que prefiero la lectura e interpretación de las emociones en un mundo del trabajo que, aunque represente un viaje al interior, se hace en transporte colectivo.

La «guinda» de la semana: hay que obligar a los médicos que terminan su residencia a trabajar cinco años en la sanidad pública en exclusividad. 

Es decir, hay que coartar su libertad de trabajar donde les dé la real gana… 

Lo peor: ni se escucha la experiencia de estos médicos que llevan muchos años sacrificados ni se interpretan sus emociones (mal pagados, maltratados en horarios inverosímiles, vilipendiados tras muchos años de sacrificio): les importa todo esto un pimiento.

Probablemente el test de saliva de estos médicos se salga de rango y no les valgan estas muestras para pensar una organización del trabajo compatible con el sentido psicosocial que este debe siempre respetar. 

O, quizás, el registro de la actividad cerebral de estos héroes que en estos días se enfrentaron, además, a la prueba MIR que marcará su destino profesional, salte por los aires al percatarse de que para ser médicos hoy en España además de estar siempre al día, de haber sido los más estudiosos, de dar todo por una profesión que se ama…; además de todo ello, hay que soportar el acoso y la humillación de quien pretende obligarte en un «ordeno y mando», sin pararse a analizar un ápice las condiciones de trabajo y la salud mental de estos colaboradores tan esenciales.

Lo siento, hoy se me nota demasiado que cuando veo que ni las condiciones ni la organización del trabajo respetan la utilidad y la belleza que este tiene, me enervo. Al menos, tengo este blog para, libre y gratuitamente, compartir lo que pienso:

Cuidemos a nuestros médicos. Seamos conscientes de la importancia que tiene que estén a gusto y satisfechos en su trabajo. No juguemos con fuego, que la salud de nuestros médicos es la salvaguarda de la nuestra. 

No pensemos en absoluto que basta con aplaudirlos desde los balcones cuando la cosa se pone fea. 

Nuestro verdadero reconocimiento es aquí y ahora. No son aplausos lo que necesitan sino un sistema sanitario que tenga sentido en el respeto de sus emociones individuales y colectivas.

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