El trabajo evoluciona haciéndose físicamente menos duro pero multiplicándose, sin embargo, los problemas y las enfermedades relacionadas con el sufrimiento mental.
Los derechos sociales y las leyes protegen mejor a los trabajadores pero se tiene la impresión de que el mundo laboral es cada vez más incierto y que la vulneración de los derechos queda impune.
Comprender el sufrimiento laboral y el deterioro de la salud mental de los trabajadores solo puede meditarse desde el análisis de la organización del trabajo.
Hay variables extraprofesionales, como la personalidad individual, los problemas personales, familiares o sociales, pero, después de haber recibido en consulta a varios miles de trabajadores describiendo situaciones de sufrimiento, puedo afirmar que, con las nuevas organizaciones del trabajo, la sensación de ser valorado y reconocido ha disminuido, lo que ha deteriorado las relaciones interpersonales.
El trabajo tiene un enorme potencial para la transformación del mundo y para la construcción de la autoestima, que es la más importante armadura de la salud mental, salvo que su organización consista en un sálvese el que pueda, en una cuestión de supervivencia profesional cuando se preconiza el individualismo, cuando no funciona la magia de la cooperación ni el equilibrio del reconocimiento.
En muchas empresas la gestión de recursos humanos se ha deshumanizado, privilegiando la sofisticación de los procesos de rendimiento y evaluación de la eficacia, olvidando a las personas y sus emociones. Los trabajadores se quejan de la falta de comunicación e intercambio de las reglas del arte del oficio, paradójicamente en un mundo con más medios técnicos para la interacción social. Se sienten números más que participantes de una organización. Los trabajadores se sienten utilizados más que reconocidos.
Es urgente. Hay que repensar el trabajo.
Una de las características principales de nuestra época es la tendencia al individualismo.
Hay que recuperar las relaciones de cooperación y comprender el sentido psicosocial de la organización del trabajo. La eficacia no está reñida con el afecto, más bien todo lo contrario. Si los empresarios quieren motivar a sus empleados, más que favorecer la presión inmediata y la dirección basada en el miedo, tienen que empezar a comprender a las personas y la importancia del reconocimiento y la cooperación colectiva.
Cuando en el trabajo te dejen solo, pide ayuda profesional. En este blog y con mi desempeño profesional te mostraré cómo.
El arte de trabajar se hace en compañía, la organización empresarial que fomenta el individualismo está abonando el fracaso. Qué no te convenzan de que se trata de tu fracaso personal.
Más cornadas da el trabajo cuando te quedas solo. Cuídate.