En los próximos días se publica mi libro titulado “Lideres de cabecera”, un “método experiencial para managers que facilitan el placer de sus equipos”.
La introducción:
Los Premios Ig-Nobel son una parodia americana de los Nobel para recompensar los descubrimientos que primero hacen reír para luego hacer reflexionar.
Unos estudios para determinar cuántas personas se detienen a mirar hacia arriba cuando ven a desconocidos que también lo hacen fue premiado en una de sus ceremonias en la Universidad de Harvard.
El management sin liderazgo es una parodia de la organización de trabajo.
Como la reacción autómata de mirar hacia arriba.
Una parodia que debe hacernos reflexionar.
Propondría un estudio para calcular cuántos managers miran hacia arriba y perdieron el norte abajo.
O cuántos miran hacia abajo porque perdieron la altura de miras.
Una advertencia: mi método solo sirve a los managers que quieran mirar hacia arriba desde el liderazgo.
¡Entrenaremos la altura de miras!
Es un método para motivar a los líderes psicosociales con la asimilación de siete reflejos.
No hace falta ser manager para ser líder, pero es absolutamente necesario ser líder para ser manager.
¡Calma! No se nace líder, se entrena, se hace, se llega, se consigue.
El management con sentido psicosocial que procura el placer en el trabajo, que previene el sufrimiento de los trabajadores, es posible sin el liderazgo, sin el compromiso de servir cada vez mejor a los demás.
Con los siete reflejos, algunos conocimientos básicos y unos programas de entrenamiento alentaré la conversión de los managers en líderes de cabecera que miren hacia arriba sirviendo a los demás.
Ofrezco a las empresas un programa metodológico de mentoring psicosocial para evolucionar del management al liderazgo de cabecera sin perder el norte, con altura de miras.
Son misiones que diseño con singularidad, como un «traje a medida». Me gano la vida con esto entre otras cosas.
La retribución simbólica ayudando a las organizaciones empresariales y a sus líderes me enriquece.
¡Tranquilos! El método incluye una fórmula de enriquecimiento emocional por el trabajo.
No soy egoísta. ¡Qué placer compartirlo!
Todos merecemos una segunda oportunidad.
El objetivo es repensar el trabajo para convertirlo en una experiencia de placer.
En el trabajo está la solución.
A partir de ahora hablaremos solo de líderes.
Son lo mismo que los managers si estos consiguen ser lo mismo que los líderes.
O sea, no son lo mismo.
No es lo mismo el reflejo de mirar hacia arriba miméticamente que con conocimiento de causa.
El liderazgo no se impone, se consigue.
La salud por el trabajo se consigue, lo veremos.
El trabajo nos hace mejores y, desde el placer, hace mejores a las empresas.
En el liderazgo está la solución.
Les presento siete reflejos de líderes que hacen el trabajo mejor, impulsando la autoestima de sus colaboradores y la cultura de la empresa.
Previniendo la degradación psicosocial.
Los peatones no se chocan entre ellos.
Otra de las investigaciones premiadas en el certamen Ig-Nobel esclareció por qué entre una multitud de personas no nos chocamos unos con otros.

El trabajo debería ser parigual.
Hagamos de la organización del trabajo una senda de placer, de realización personal, sin choques ni perturbaciones mentales.
¡Vamos a ello!