TRABAJO
VIVO

Espacios de discusión y deliberación (II)

📖 3 minutos
🗓 11 enero 2025
✏️Escrito por Francisco Casaus

La cooperación entre colegas de trabajo no cae del cielo ni puede normalizarse por imperativo empresarial: se construye gracias a la inteligencia deliberativa que surge en los espacios de discusión y deliberación.

La discusión en equipo de los modos operatorios posibles para una determinada actividad o a partir de la irrupción de un problema, es una de las bases de la buena psicodinámica del trabajo, que permite la discusión, el acuerdo y la deliberación entre colegas sobre las maneras de organizar el trabajo y hacer las cosas.

En definitiva, que el trabajo tiene un hermoso poder de transformación movilizando el arte de ponerse de acuerdo colectivamente. Si la empresa, lejos de un ordeno y mando, permite que a partir de estos acuerdos se construyan las reglas, surge la magia: el valor imprescindible de la cooperación para sentirse bien consigo mismo (en tanto que “pieza” del engranaje de una organización). Ni mas ni menos que la fuerza de una retribución simbólica: el reconocimiento.

Cooperación y reconocimiento son piezas clave para convertir el trabajo en un soporte fundamental para la autoestima (os recuerdo que esta es una de las más importantes armaduras de la salud mental).

La riqueza de una empresa no solo debe cuantificarse en valores económicos, hay una dimensión psicosocial que dando sentido al trabajo y garantizando la salud mental de sus integrantes, potencia su perdurabilidad.

Uno de los más recientes ejemplos de superación convirtiendo el arte de trabajar  en algo maravilloso, capaz de movilizar la inteligencia humana y el espíritu colectivo de cooperación, ha sido la reconstrucción de Notre Dame en un tiempo récord de 5 años. 

Más de 2000 trabajadores tuvieron que ponerse de acuerdo, cada uno con su “granito de arena”, para reproducir de forma idéntica el estado original.

Para llegar a este punto de perfección, los científicos entraron en escena e investigaron sobre el origen de los materiales utilizados en la construcción original. Estamos hablando, por ejemplo, de madera procedente de bosques ¡de hace 800 años!

Los maestros canteros actuaron con precisión restaurando las conchas de piedra tal cual y con los métodos de construcción originales utilizando mortero de cal en las uniones. 

Una tropa de carpinteros artesanales fueron capaces de transformar con sus hachas los troncos de roble centenario en vigas dignas de un templo gótico. Aquí no valía la técnica de corte moderno mecanizado y demás tecnologías actuales, se trataba de conseguir exactamente lo mismo a lo que había. Conocido como “el bosque”, el techo de Notre Dame está considerado como el más complejo de Europa.

Y para culminar la obra maestra, la aguja neogótica queda coronada a 96 metros del suelo con una cruz y el gallo de oro, símbolo de Francia.

Desde luego que el dicho «no hay mal que por bien no venga» encaja a la perfección con la reconstrucción de Notre Dame. 

Tras el catastrófico incendio, hemos sido testigos del espíritu de superación que tiene el ser humano para que Notre Dame vuelva a resplandecer, gracias a la combinación de las técnicas de ayer y de hoy. Precisamente ese espíritu, fabuloso para la preservación de la salud mental, nace en gran parte de la cooperación y la deliberación, convirtiendo las reglas de trabajo en reglas para vivir, crear y amarse colectivamente.

Artículos relacinados

Filtrar