El ser humano tiene el poder exclusivo de poder interactuar y transformarse a través de la palabra.
Los espacios de discusión y deliberación en las empresas no sólo constituyen mecanismos democráticos de expresión, sino que pueden potencialmente permitir consolidar nuevos compromisos entre los integrantes de una empresa para mejorar continuamente la organización del trabajo.
Cuando en el trabajo está el origen del problema es en el trabajo donde está la solución, siendo la palabra el vector “terapéutico” privilegiado.
La clínica del trabajo estudia la condiciones de este (especialmente las potencialmente gravosas para la salud de los trabajadores) y su configuración (en la organización del trabajo está el quid del sufrimiento o el placer ligado a la actividad, el que esta tenga o no sentido psicosocial).
La palabra, el intercambio de opiniones, la organización de espacios literales para repensar periódicamente la organización del trabajo debieran permitir la deliberación de nuevos compromisos sobre las formas de reaccionar ante situaciones concretas de trabajo, potenciándose el poder y el margen de intervención individual, colectiva y organizacional de cada equipo de trabajo.
El “empoderamiento” individual y colectivo del trabajador, comprometido con su actividad y con su organización, es la base elemental para que el trabajo tenga sentido psicosocial reforzando los cimientos de la salud mental de sus actores.
La idea fundamental expresada por la teoría psicodinámica es que el debate interno en las empresas, a través de los espacios de discusión y deliberación, sea un medio de transformación evolutiva de la organización del trabajo con el fin de desarrollar los recursos psicosociales adecuados ante los retos contemporáneos.
La puesta en escena de estos espacios para “discutir” el trabajo y responder colectivamente a los “dilemas” reales que este puede engendrar, no sólo ayuda a la transformación de la metodología y los procesos de elaboración de las buenas prácticas profesionales, sino resulta un motor de cooperación y reconocimiento, básico para la prevención de los riesgos psicosociales.
Progresivamente desarrollaré en este blog modelos de implantación de estos espacios de discusión y deliberación en las empresas.
En un mundo actual de sobresaltos, con un estado de ánimo abocado al fracaso colectivo del planeta, creo más que nunca en el poder del trabajo con sentido psicosocial para la transformación del sufrimiento en placer.
El trabajo está “vivo”, una oportunidad social para el acuerdo, el entendimiento y la deliberación colectiva. Veremos cómo transformar, al menos el mundo del trabajo, en un camino de “luz”.